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Disfunción Eréctil, Entre el Pudor y los Falsos Mitos

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Disfunción eréctil, entre el pudor y los falsos mitos

Disfunción eréctil, entre el pudor y los falsos mitos. El término ‘disfunción eréctil’ se ciñe a la incapacidad de erección del pene.

Hoy día es posible solucionar hasta el 95 por ciento de los casos, si bien el éxito puede variar en función de la severidad del problema.

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A TENER EN CUENTA…

Solicite ayuda. Existen tratamientos para todos los tipos de disfunción eréctil.
Se puede tener una vida sexual satisfactoria aunque la erección no sea perfecta.
Existe la posibilidad de que aparezcan nuevos tratamientos cada año como resultado de las investigaciones en marcha.
Hay muchos hombres con su mismo problema y muchos de ellos ya han conseguido ayuda.
Una de las principales características de la disfunción eréctil es que los afectados suelen sufrirla en silencio. En un mundo de mentalidad abiertamente machista como el que vivimos, son muy pocos los “osados” que, tras conseguir superar el pudor y los falsos mitos que rodean a las alteraciones de la sexualidad, se atreven a visitar al especialista. Tal es así, que se calcula que en nuestro país más de dos millones y medio de españoles están aquejados de disfunción eréctil, y tan sólo entre el 25 y el 30 por ciento de ellos se ha decidido a consultar al urólogo.

Por otra parte, la aparición de este trastorno puede ser signo o aviso de una enfermedad cardiovascular, de ahí la conveniencia de acudir inmediatamente al especialista ante las primeras manifestaciones sospechosas. Por fortuna, los nuevos tratamientos orales y otras modernas técnicas han facilitado que los prejuicios que existían alrededor de esta alteración sexual hayan ido cambiando y se vea como un problema de salud que tiene solución. El 65 por ciento de los casos se soluciona con tratamiento farmacológico.

El doctor José Mª Berián Polo, director del Departamento de Urología de la Clínica Universitaria de Navarra, define la disfunción eréctil como la incapacidad del hombre para conseguir la suficiente rigidez del pene que permita una penetración vaginal completa, que dé lugar a un orgasmo con eyaculación en el fondo vaginal posterior, resultando una relación sexual satisfactoria. Esta incapacidad -puntualiza Berián- se tiene que manifestar de forma persistente para poder considerarla como alteración.

“Actualmente se ha eliminado el término ‘impotencia’ con el fin de quitar todo sentido peyorativo. El término ‘disfunción eréctil’ se ciñe a la incapacidad de erección del pene y no incluye alteraciones de deseo sexual, eyaculación u orgasmo”.

 

Síntoma de otras enfermedades

La disfunción eréctil -prosigue este urólogo- puede ser un síntoma de otras enfermedades importantes, como la diabetes, hipertensión, ateroesclerosis, enfermedades hepáticas, etc. Otras veces es consecuencia de la toma crónica de fármacos con acción hormonal, psicotropos o antihipertensivos. Tanto el abuso de alcohol como las drogas (cocaína, heroína, etc.) se han asociado a disfunción eréctil, al igual que el tabaco por el daño vascular que ocasiona. La consulta por alteración neurológica como causa es menos frecuente, pero se da en enfermedades como el Parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales. También las alteraciones de la médula espinal como la hernia de disco, fracturas de columna vertebral con daño medular y personas que han sido tratadas quirúrgicamente por cáncer de próstata, colon o recto, pueden padecer disfunción eréctil.

 

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Gatillazo

A nivel coloquial se emplea con mucha frecuencia el término “gatillazo”, que no debe confundirse con disfunción eréctil, ya que si bien se refiere a la incapacidad para conseguir una erección en presencia de estímulo sexual, es un problema que, por diversas y puntuales razones -cansancio, estrés, exceso de comida y bebidas alcohólicas, nerviosismo…-, se produce de forma aislada. Dicen los expertos que para que un “gatillazo” sea considerado síntoma de disfunción eréctil debe repetirse al menos durante tres meses.

Además del tabaquismo, el alcohol, la diabetes y la falta de riego de los cuerpos cavernosos, entre otros factores desencadenantes de la disfunción eréctil, los expertos citan a la obesidad como un peligro adicional “incipiente” para el desarrollo de esta disfunción. El abandono de la dieta mediterránea y el incremento del consumo de carnes rojas y grasas saturadas estarían detrás de esta circunstancia.

Algunos autores, al referirse a la edad como el factor de riesgo más importante para padecer disfunción eréctil de cualquier grado -y de ahí que a más edad, mayor severidad del proceso-, aclaran que ello se debe sólo a que es más probable que sufran enfermedades asociadas a dicho trastorno y que por tanto consuman más medicamentos que la alteren.

El doctor Carlos Llorente, responsable del Servicio de Urología del Hospital Fundación Alcorcón de Madrid, resalta que poco a poco los pacientes van adquiriendo conciencia de que la disfunción eréctil es una enfermedad, y no un trastorno normal asociado al envejecimiento como aún la consideran muchos hombres. Es ésta “una idea que hay que desterrar, ya que no hay edad para dejar de tener una sexualidad normal”, puntualiza.

“Es fundamental” -añade- que el hombre con problemas de erección acuda a su urólogo no sólo para descartar una posible enfermedad cardiovascular, sino para solucionar un problema que afecta a su sexualidad, parte integral de la salud del individuo”.

Llorente pone de relieve que en el 80 por ciento de los casos de disfunción eréctil existe una causa física subyacente como la diabetes, la hipertensión arterial o un problema cardiovascular, mientras que en torno al 20 por ciento de los casos responden a factores psicológicos; “las alteraciones sexuales pueden afectar seriamente a la autoestima de quien las padece, en su calidad de vida y en la de su pareja”, concluye.

 

Prevención

Conocidas las causas, es posible prevenir o cuando menos retrasar el trastorno. Así, la primera recomendación de los especialistas es, en cierto modo, obvia: llevar una vida sana, lo cual pasa por retomar la dieta mediterránea reduciendo los alimentos grasos, dejar el tabaco, beber con moderación y realizar ejercicio, aunque sea un mínimo de 30 minutos diarios. En otro plano, debemos intentar evitar factores como el estrés y la ansiedad, no menos propiciadores de la disfunción.

 

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Active Erection System, Bomba de Vacío Eléctrica.

Tratamiento

Una vez realizado el diagnóstico y descartada cualquier enfermedad que conlleve disfunción, pues ello abriría otro abanico de terapias diferentes, existen diferentes opciones para tratar específicamente el trastorno, de tal modo que hoy es posible solucionar hasta el 95 por ciento de los casos, si bien el éxito de cada tratamiento individual puede variar en función de la severidad del problema.

Sin embargo, los especialistas advierten que no todos los tratamientos son aceptables para todas las parejas, razón por la cual es importante que previamente éstas aborden de manera abierta el tema para alcanzar un acuerdo sobre qué terapia es la más apropiada para ambas partes. Por eso es aconsejable que el paciente vaya acompañado de su pareja a la consulta.

Se recomienda, asimismo, no ocultar al especialista ningún tipo de información, ya que esto podría perjudicar su tratamiento. De acuerdo con la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), para solucionar el problema de la disfunción eréctil la industria farmacéutica dispone de diversos medicamentos de distintas marcas comerciales cuyas diferencias residen, principalmente, en el tiempo que tarda en comenzar la acción, en la duración de la misma y en la frecuencia con que se han de administrar. Compete al médico prescribir uno u otro dependiendo del paciente.

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