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Una Nutrición Adecuada es Esencial para un Envejecimiento Saludable

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Una nutrición adecuada es esencial para un envejecimiento saludable
01 marzo 2012 ,El Periódico de la Farmacía
La Fundación Edad&Vida remarca la importancia de contar con protocolos específicos y personal formado para la correcta nutrición de los mayores residentes en centros
La Fundación Edad&Vida es consciente de que sin una buena calidad nutricional y alimentaria no puede existir calidad de vida en las personas mayores y por ello es necesario establecer y desarrollar las bases o principios fundamentales que garanticen una nutrición y una alimentación adaptada a sus necesidades.
Los estudios realizados sobre este tema hasta ahora son pocos y la información disponible sobre prácticas e iniciativas para el fomento de hábitos saludables de alimentación y nutrición en las personas mayores es escasa, y con frecuencia se limita a recomendaciones generales cuyo grado de implantación e impacto está poco evaluado.
Por ello la Fundación ha realizado el estudio sobre las “Prácticas de alimentación y nutrición de las personas mayores institucionalizadas”, que muestra las prácticas que se están llevando a cabo en la actualidad y el impacto de las mismas en el colectivo de las personas mayores institucionalizadas.
El estado nutricional es uno de los factores de riesgo de discapacidad más importante y potencialmente modificable. Una nutrición adecuada es esencial para un envejecimiento saludable y, por el contrario, un estado nutricional inadecuado predispone a la fragilidad.
Ante el progresivo envejecimiento de la población y la creciente institucionalización de las personas mayores, especialmente aquellas de mayor edad o que presentan alguna limitación o discapacidad, es necesario considerar que tanto las prácticas y hábitos de alimentación como la valoración del estado nutricional son dos aspectos fundamentales a tener en cuenta en los centros residenciales.
Prácticas de alimentación y nutrición
En la primera parte del estudio se analizan las múltiples causas y efectos de la desnutrición en las personas mayores, mostrando que es primordial tener en cuenta una visión integral de la persona mayor, considerando todos los factores que influyen en su alimentación y nutrición.
La segunda parte del estudio presenta un análisis exhaustivo de las prácticas de alimentación y nutrición en centros residenciales para personas mayores. Para ello, se ha contado con la participación de 46 centros con una capacidad total de 4.500 residentes, distribuidos en 12 comunidades autónomas.
Destaca que en el 93,5 por ciento de los centros se lleva a cabo una valoración nutricional al ingreso de la persona mayor, y que en un 97,9 por ciento de las residencias se identifican sus intolerancias, aversiones y hábitos alimentarios. Más del 97 por ciento disponen de personal competente, la mayoría de ellos médicos o dietistas.
Están generalizadas las prácticas para la identificación de problemas que dificulten la ingesta, la adaptación a las necesidades dietéticas del comensal, la planificación de menús nutricionalmente equilibrados y variados y el seguimiento de la satisfacción de los residentes. También se establecen procedimientos y protocolos de actuación, y se constata que muchos de los centros toman como referencia guías y recomendaciones.
De todo ello se desprende que la calidad de la alimentación y nutrición en las residencias analizadas está cuidada y controlada, y se recomienda la adopción de protocolos estandarizados para el manejo nutricional de los residentes según grado de dependencia y patologías subyacentes.
Buen estado nutricional
Todo esto favorece, como se demuestra en la tercera parte del estudio, para la que se ha contado con una muestra de 1.475 residentes en 46 centros de 12 CCAA, que los mayores institucionalizados presenten, en general, un buen estado nutricional. Aún así, existen casos de desnutrición o riesgo de desarrollarla, debido al perfil de la persona residente en este tipo de centros: más de un 80 por ciento son de edad avanzada (mayores de 75 años), con una elevada incidencia de deterioro cognitivo (75,7 por ciento) y un alto grado de dependencia (37 por ciento). En estos casos se hace más evidente la necesidad de tomar medidas para facilitar el acceso de los residentes al suministro de soportes nutricionales adecuados, que frecuentemente se ve dificultado por complicados trámites administrativos y burocráticos.
Por todo ello la Fundación Edad&Vida recomienda que la Administración Pública tenga estos factores en cuenta y que elabore y garantice el cumplimiento de normativas para la correcta nutrición de las personas institucionalizadas.

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