Oyakudachi

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Oyakudachi…”La Señora” (Un Cuento Sobre Alhzeimer)

 

"La Señora" es un cuento de Oyakudachi que nos habla de la serenidad y dulzura con la que algunos enfermos de Alzheimer viven sus días. Basada en una vivencia real en la que se intercambian los papeles, donde el temor a la parquedad con el lenguaje y la pobreza de mis palabras resultó ser irrelevante para mantener una plácida conversación con una señora inglesa que residía en la misma família que yo.

 

Desde mi ignorante juventud ni siquiera advertí nada, ni tan siquiera cuando me habló de los rebaños de ovejas que se veían en mis primeras fotos de nubes tomadas desde el avión. Sólo al día siguiente, cuando tuve que repetir toda la conversación fui consciente de sus circunstancias. Aunque para ser sincera, las conversaciones con ella fueron siempre tan agradables que creo que ese verano aprendí cosas más importantes de aquella señora que consideré "mi abuela inglesa" que la lengua inglesa que había sido el motivo de mi viaje. Veinte años después imagino que "mi querida abuela inglesa" ya disfruta de preciosas vistas, la de amplios campos llenos de rebaños de ovejas.

 

 

 

 

Dedicatoria

 

La Señora’ es un cuento de Oyakudachi que nos habla de la serenidad y dulzura con la que algunos enfermos de Alzheimer viven sus días. Basada en una vivencia real en la que el temor a mi parquedad con el lenguaje y la pobreza de mis palabras resultó ser irrelevante para mantener una plácida conversación con una señora inglesa que residía en la misma familia que yo. Yo tenía 24 años y ella unos 70.

Un bello intercambio de papeles, en el que fui yo quien, recién llegada a un país extranjero, tenía problemas de expresión, de comunicación, y encontré en ella la serenidad, dulzura y comprensión que necesitaba para superar mis dificultades.

Desde mi ignorante juventud ni siquiera advertí nada, ni tan siquiera cuando me habló de los rebaños de ovejas que se veían en mis primeras fotos de nubes tomadas desde el avión. Sólo al día siguiente, cuando tuve que repetir toda la conversación fue consciente de sus circunstancias. Aunque para ser sincera, las conversaciones con ella durante aquel mes de verano fueron siempre tan agradables que creo que ese verano aprendí cosas más importantes ‘de mi abuela inglesa’ que la lengua inglesa que había sido el motivo de mi viaje.

 

Fin

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