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De Profesión, Cuidador. La incorporación del hombre a la atención de ancianos será ya una necesidad.

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De Profesión, Cuidador

De Profesión, Cuidador

De Profesión, Cuidador. En 2050, el 15% de la población española superará los 80 años.

La incorporación del hombre a la atención de ancianos será ya una necesidad.

S I LV I A C RU Z L A P E ÑA, El País Semanal, 21/01/2018

 

“NO ME DEDICO a limpiar culos”, responde tajante Moisés Góngora a quienes simplifi can su trabajo. Desde hace una década, este catalán de 47 años da apoyo físico y psicológico a personas dependientes y a sus familias a través del Servicio de Atención

Domiciliaria del Ayuntamiento de Mataró. “Trabajé 20 años en turismo. Me quedé en paro y encontré esto. Hoy no lo cambiaría por nada”.

Su caso es raro, pues la mayoría de los hombres en su situación afirman que lo dejarán cuando encuentren algo mejor. Lo dicen en Hombres cuidadores.

Retos y oportunidades para reducir las desigualdades de género y afrontar nuevas necesidades, un estudio de la Universidad  Rovira i Virgili de Tarragona que analiza el perfil de los empleados de un sector feminizado y especialmente precario para las inmigrantes.

 

“Los hombres deben incorporarse por justicia social”, dice la antropóloga Maria Dolors Comas, que, junto a su colega Diana Marre, dirige una investigación pionera en España, que se centra en Cataluña, donde sólo el 7% de los 1.265 auxiliares de gerontología de las residencias públicas son hombres.

 

Comas no cree que las ansias de igualdad basten para despertar vocaciones, por eso recurre al argumento de la necesidad: en 2050, el 15% de la población española tendrá más de 80 años.

 

“Habrá una mayor expectativa de vida y también más enfermedades crónicas que aumentarán la demanda de profesionales”.

 

Ellos además lo tienen fácil para acceder al sector. Góngora lo confirma y dice que no siempre se debe a que el hombre tenga más fuerza.
“Eso se puede suplir con grúas y maña. Nos reciben bien porque somos pocos y hay usuarios que quieren que los atienda un hombre”.

Aún hay un lugar donde encuentran reticencias: las casas particulares, donde el Departament de Benestar Social informa que sólo un 2,7% de los empleados son varones.

 

de profesión-cuidador

 

Góngora dice que esto ocurre porque en la residencia, el usuario se adapta al personal y en su casa es al revés. “Nunca
he tenido problemas, sólo alguna señora que por pudor no quería que la lavara”. Comas cree que cuantos más hombres se incorporen, más se normalizará su imagen como cuidadores:

“El imaginario del usuario también irá modificándose y dejaremos de ver como algo natural que sea la mujer quien cuide”.
Ambos creen que profesionalizar el sector también romperá prejuicios. Pero hoy un certificado oficial que acredite experiencia es suficiente para acceder a un puesto.

“Somos el último escalón del ámbito sanitario”, explica Góngora, que considera que su profesión debe seguir el mismo camino de la enfermería o el trabajo social y dotarse de la confi anza que suscita una bata blanca. “Hoy es absurdo preguntarse si es mejor un
enfermero que una enfermera, y lo mismo pasará con nosotros”.

 

En Europa, a excepción de los países nórdicos, la situación es parecida. Niall Hanlon, profesor de Ciencias Sociales en la Dublin Business School, asegura que en Irlanda “apenas se habla sobre el papel de los hombres en las profesiones de cuidados”.

Sí se aborda, como en España, el de los hombres como padres, pero poco o nada del cuidado de enfermos o ancianos.

 

Según Hanlon, la segregación de tareas ha sido una desventaja profesional para la mujer, pero también ha privado al hombre del “beneficio emocional” de cuidar de otros.

 

Moisés coincide: “Yo he descubierto cosas de mí que no habría conocido de otra forma. He desarrollado la empatía y ayudar
a que alguien que sufre tenga mejor calidad de vida me aporta una satisfacciónque nunca imaginé”. —EPS

 

 

SILVIA CRUZ LAPEÑAde profesión, cuidador

La que firma

Nací en Barcelona, me acabé de criar en Baena (Córdoba), estudié Periodismo e informo y sigo informando sobre cualquier tema de interés público, así entiendo mi profesión. También escribo sobre flamenco. No porque me guste, sino porque me apasiona, usando la distinción que hace Manuel Alcántara cuando le preguntan por el boxeo. Lo que gusta, da placer; lo que apasiona, te interroga. Me pasa igual con mi oficio.

Hoy soy freelance pero estuve en redacciones: ABC, Gente en Barcelona o Factual, por citar los inicios y las más recientes.

Pago autónomos, voy por libre.

He hecho otro trabajos que nada tienen que ver con el periodismo.

O quizás sí.

He cargado sacos de yeso y sé cortar carne de la mayoría de animales comestibles.

Sólo las chuletas se me resisten.

Estas habilidades se las debo a mis padres, cuyos oficios procuré conocer de primera mano.

También he sido camarera, telefonista, vendedora, informadora turística y alguna cosa más que no recuerdo.

A veces he desempeñado esas tareas sin dejar de ejercer el periodismo o para poder ejercerlo. No trabajo gratis, es un “lujo” que me permito por no haber abandonado.

Por lo demás, casi todo es negociable.

 

 

OPINIÓN PERSONAL ASISTER:

 

Trabajo principalmente en servicios de atención a domicilio a personas mayores, y por los años que llevo trabajando se puede decir que el porcentaje de hombres trabajando como auxiliar de ayuda a domicilio ha sido muy bajo, pero a la vez muy satisfactorio.

Como explica el artículo en las instituciones la gente se adapta más porque no le queda otra alternativa. Pero en nuestros hogares somos más selectivos y el género masculino está poco visto en este oficio. Y cuesta de ser aceptado. Pero poco a poco me parece que se está ganando el terreno.

Yo en muchos casos he tenido en bolsa a unos chicos fantásticos y muy competentes, pero de entrada y sin dar oportunidad a conocerlos han sido rechazados por el simple hecho de ser varones.

En este trabajo, hay que ser muy cuidadoso. Respetando la intimidad, los gustos y las costumbres de las personas. Y una cosa importante hay que saber escucharles…

Todo esto se puede cumplir perfectamente ya seamos hombres o mujeres. Y a la larga te ganarás siempre su cariño y agradecimiento de estar a su lado ayudándoles.

 

Sonia Gómez    ASISTER

 

 

 

 

 

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